Fraude científico (o engaño). El caso del Adagio de Albinoni

 El Adagio de ¿Albinoni?

El presente caso quizá no sea estrictamente fraude, pero sí es considerado lo que se llama “misticismo musicológico o musical”, o simplemente engaño musical.

En 1958 se publicó una obra atribuida a Tomaso Albinoni (1671–1751): hablamos del famoso Adagio, una de las obras más célebres de la música clásica, que puede escucharse en el siguiente video:

La persona que presentó esta obra fue Remo Giazotto. Dicho autor, musicólogo especialista en Albinoni, dijo haberse encontrado en la biblioteca de Dresde -tras la II Guerra Mundial- un manuscrito con una obra fragmentada de unos pocos compases (entre 6 y 8), perteneciente a una sonata de Albinoni. Comentó que, a partir de ese fragmento, continuó realizando lo que se llama una reconstrucción (algo legítimo en la musicología si tienes una base suficiente. Un ejemplo es la reconstrucción de la Pasión según San Marcos, de Bach, a cargo de Ton Koopman). De esta manera, y durante décadas, la obra aparecía en los programas de concierto como “Adagio en sol menor para cuerda y órgano, de Tomaso Albinoni (reconstruido por Remo Giazotto)”.

El problema en esta historia es que Giazotto nunca enseñó el citado manuscrito, ni éste fue encontrado. Tampoco se tiene registro de él por parte de la biblioteca de Dresde. Toda la información está en boca de Giazotto. No hay, por tanto, ninguna evidencia de sus afirmaciones, tan sólo que el que las dice es un especialista en el compositor. 

Con el paso del tiempo, y tras análisis musicales medianamente rigurosos, la obra “no sonaba” como el resto de música de Albinoni (como lo muestra el ejemplo siguiente):

 

Por extensión, tampoco suena a su época (el barroco), ni siquiera a la siguiente (el clasicismo, por ejemplo Mozart). En palabras de Martín Llade, presentador del programa Sinfonía de la mañana en Radio Clásica (y el comentarista de los últimos conciertos de año nuevo), suena a “romanticismo de funeral “; y es que estaríamos ante una obra de una estética de finales del siglo XIX, también del XX, intensa y sentimental, adecuada incluso para el cine. Sería similar al Adagio para cuerdas de Barber (otro ejemplo famoso), con la diferencia de que esta última es una obra auténtica de Barber.

Como comentaba al principio, no sé si este caso sería considerado estrictamente como fraude, debido a que no se ha encontrado el manuscrito original del que hablaba Giazotto (y del que supuestamente se basó para trabajar). De hacerlo, sabríamos de qué fragmento musical estaríamos hablando y si podría atribuirse a Albonini algo de tan poca extensión (o de ninguna). No hay que olvidar que Giazotto nunca se postuló como el autor de la obra, sino de una reconstrucción de la misma. Tampoco se ha demostrado que Giazotto inventara, con la intención de engañar, la historia de un manuscrito inexistente. Sí está claro, sin embargo, que el análisis musical elimina toda posibilidad de que sea de Albinoni, y que Giazotto permitió durante décadas que esta música se presentara como obra del compositor italiano.

Tras la muerte de Giazotto, en 1998, se empezó a cuestionar abiertamente la autoría de la obra. Por tanto, tal y como se muestra en la lectura Mitos o realidades, la autoridad de un musicólogo otorga ventaja (en este caso, sostener una mistificación durante décadas) frente a otros autores, y puede ser un problema a la hora de que otros puedan contradecirle. Asimismo, el valor emocional, comercial o de prestigio de Albinoni también dificultó la labor.

En la actualidad la musicología lo tiene claro: es una obra de Remo Giazotto. En los programas de concierto suele aparecer algo así como “Adagio en sol menor, Remo Giazotto (Atribuido tradicionalmente a Tomaso Albinoni)”.

Sin embargo, estas cosas dejan huella. Hagamos la siguiente pregunta a cualquiera: ¿Cuál es la obra más famosa de Albinoni? O, de otra manera, pongamos el nombre de Albinoni en el buscador de Youtube y veamos lo primero que aparece… ahí tendremos, sin duda, el Adagio de Albinoni.

Comentarios

  1. Qué tmazo! no tenía ni idea. Tal como lo cuentas parece claro que es un caso de fraude realizado por Giazotto. Ahora bien, es más un fraude artístico que científico, aunque en parte también, dado que dice generar la obra realizando un proceso "riguroso" de reconstrucción que en realidad no existe. Buen trabajo!!

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  2. A mí lo que me deja pensando es: ¿qué ganaba exactamente con todo esto? ¿Prestigio de “rescatador” de Albinoni, dinero por derechos, o simplemente colar una pieza propia bajo un nombre que vendía más?

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  3. Pues yo creo que las tres cosas... como musicólogo es un hecho que algo así te da un prestigio enorme. Sobre todo porque Giazotto era considerado un especialista en Albinoni. Por otra parte, él cobraba los derechos como "autor reconstructor". Y quizá, él no esperaba que el Adagio tuviera un éxito tan enorme, ya que acabó formando parte de cualquier selección de obras clásicas famosas. Sencillamente, creo que Giazotto, como profesional de la música, realizó la maniobra de su vida...

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