La tonalidad como paradigma musical
La tonalidad es uno de los paradigmas musicales más conocidos y utilizados en la historia de la música. Constituye todo un sistema en el que una persona puede "vivir musicalmente":
- Está estructurado en torno a dos escalas musicales concretas (escala mayor y escala menor), con distancias más o menos fijas entre sus notas, que aportan una sensación primaria de "alegría" o "tristeza" (respectivamente) al escucharlas. Una escala es una sucesión de notas desde una nota concreta hasta su repetición (por ejemplo: do, re, mi, fa, sol, la, si y, de nuevo, do. Ésta sería la "escala de do", que es una escala mayor). Estas dos escalas constituyen la materia prima para componer, por ejemplo, en do mayor, fa sostenido menor, o si bemol mayor.
- Cada nota de estas escalas se sitúa en una jerarquía, por lo que no todas tienen la misma importancia. Después de la nota que da nombre a la escala (que es la primera), la notas quinta y la cuarta son las más importantes por este orden. Tocar una melodía cuyas notas siguen un orden creciente de jerarquía (acabando, por ejemplo, en la primera nota de la escala) aporta sensación de cierto bienestar, de "cumplimiento de expectativas musicales" (similar a cuando se dice que una música acaba, popularmente, en "chis-pún").
- Este sistema dominó la música, aproximadamente, entre 1600 y 1900. Por ello, todos los grandes compositores de ese tiempo (Bach, Mozart, Beethoven...) componen música tonal. A finales del siglo XIX, y sobre todo en el XX, la música basada en las escalas mayor y menor ha ido, por un lado, enriqueciéndose con otras sonoridades; por otro, debilitándose al eliminar, conscientemente, la jerarquía entre las notas de la escala. La consecuencia de ambas vías es una sensación, sobre todo en oídos "no trabajados" musicalmente, de que la música suena "raro", "mal", o incluso que "da miedo" (recursos empleados en el cine)... ocurre algo similar estéticamente cuando comparamos Las Meninas de Velázquez con El grito de Munch. El cuestionamiento de la línea de dibujo en un cuadro (probablemente el primer golpe de efecto de la pintura moderna) puede relacionarse musicalmente con una tonalidad más inestable. En una persona no formada artísticamente, el arte en general del siglo XX (incluida la música clásica) puede producir rechazo.
El siglo XX no supuso el fin de la tonalidad (las canciones pop actuales se basan en gran medida en ella), sino que convive con otros sistemas musicales.
Ejemplo de música tonal (W. A. Mozart: Pequeña Serenata Nocturna, K. 525, 1787)
Ejemplo de música con un uso diferente de la tonalidad (Manuel de Falla: "Danza ritual del fuego", de El Amor Brujo, 1914-15)
Ejemplo de música no tonal, es decir, atonal (Arnold Schoenberg: "Nacht", de Pierrot Lunaire, Op. 21, 1912):
Espero que este resumen haya resultado satisfactorio (incluso didáctico).
Un saludo.
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